Comiendo en Perroquet

Disfrutar de una buena cena fuera de casa puede ser no muy barato, pero hay ocasiones en que pienso que vale la pena hacer ese pequeño esfuerzo y disfrutar de una linda noche con tu pareja.

Perroquet

Ahora bien, si hablamos de una cena romántica, pienso que los restaurantes de hotel son ideales y uno de esos lugares es sin duda Perroquet, el restaurante del Hotel Country Club.

Si tienen hijos quizás pasen por lo mismo que nosotros, que sentarse a la mesa es una lucha continua para recordarles los buenos modales: los codos,  la boca, la servilleta, el cuchillo, en fin, agotador. Pero lo curioso es que muchas veces eso solo pasa en casa, en otros lugares pueden comportarse como de la realeza.

Por eso es que a los padres nos provoca tanto salir a comer fuera solos los dos, para liberarnos por un momento de nuestro papel de educadores y formadores. Seamos sinceros, ¿no les cansa esa lucha continua? A mí sí, y además me encanta escaparme con mi querido y amado esposo, aunque él a veces pregunte ¿para qué?

Un día vi una oferta para ir a cenar a Perroquet, tentador, muy tentador, sobre todo porque me encanta el Hotel Country Club. ¿Han visto lo lindo y romántico que se ve la fachada cuando está iluminada? Me encanta, así que simplemente morí cuando mi esposo aceptó la invitación.

Y les digo que si el hotel es lindo, pues el restaurante también lo es. Tiene ese corte medio antiguo, medio tradicional y muy romántico. Detalles que jalan la vista, como espejos, cuadros, adornos de plata y flores, muchas flores.

Nos dieron una mesa en la terraza, que en un principio pensé que me congelaría, pero la noche estuvo fresca, agradable y en todo caso tienen calentadores para evitar pasar frío. Y mejor, porque estar en la terraza es mucho más acogedor que en el salón, es más fresco, se siente más amplitud y puedes disfrutar un poco de ver a San Isidro de noche. Lo bueno es que no se escucha el ruido de los carros, o por lo menos no me di cuenta.

Estuvimos bien atendidos, un mozo cordial, atento y no nos atosigó con el típico “¿todo bien?” que a veces te satura y termina con la paciencia de uno, hubo los justos y necesarios.

Déjenme contarles un poquito de la comida, como les dije tomamos una oferta de un menú especial, con una carta pequeña donde podías escoger entre tres entradas, tres platos de fondo y tres postres, todo por 79.00 soles por persona, impuestos incluidos. Lo que no te incluía eran las bebidas.

Les cuento entonces lo que comimos. Una de las entradas que pedimos fue el pulpo parrillero al carbón con berros y tomate en concassé y puré de pallares. Lo pedí la verdad con un poquito de temor porque a veces pasa que el pulpo no está bien cocido o por lo menos no como a mí me gusta, pero este estuvo preciso, nada duro, nada chicloso. Tenía un rico sabor a parrilla, con lo que me encanta la parrilla.

Pulpo parrillero al carbón con berros y tomate en concassé y puré de pallares

La otra entrada fue la causa abierta con tartar de atún y palta acevichada. Una entrada fresca que compensaba la anterior, y es que nos gusta pedir cosas diferentes y luego compartirlas, así que la combinación quedó buena. Claro que cuando mi esposo vio los brotes sobre su tan esperado tartar casi muere, pero menos mal tiene a su amada esposa que como todo lo verde o a punto de estar verde.

Causa abierta con tartar de atún y palta acevichada
Causa abierta con tartar de atún y palta acevichada

Como plato de fondo pedí el codillo de cerdo crocante con salsa criolla con papas huamantanga y ocopa arequipeña. Me encanta pedir este tipo de carnes, y me encanta comprobar que es comible solo con el tenedor y no es necesario el cuchillo, pero claro, esa piel crocantita que cubría la carne estaba para arrancarla con las manos y meterla a la boca. Pero no, si a mis hijos los torturo con los buenos modales yo no puedo comportarme como carroñera en un restaurante así, por lo tanto usé el cuchillo. Eso sí, un plato contundente, no esperaba que venga tan bien servido, con eso de que ahora los restaurantes son bien medidos con las porciones.

Codillo de cerdo crocante con salsa criolla con papas huamantanga y ocopa arequipeña
Codillo de cerdo crocante con salsa criolla con papas huamantanga y ocopa arequipeña

Mi esposo fue un poco más acomedido y pidió los ravioles de zapallo del país y ricotta en mantequilla a la salvia. ¿No sienten que cuando pueden contar los ravioles es porque la porción es muy pequeña? Bueno, esa fue la primera impresión de mi esposo, lo sé por la cara que puso, pero al final resultó que era más que suficiente. No les puedo hablar mucho de este plato porque como era a base de mantequilla no lo pude comer, pero confiemos en el criterio de mi esposo, su veredicto fue totalmente positivo.

Ravioles de zapallo del país y ricotta en mantequilla a la salvia
Ravioles de zapallo del país y ricotta en mantequilla a la salvia

Miren, hasta aquí yo sentía que no podía comer más, pero faltaba el postre, no me podía ir sin el postre, además que ya le había puesto el ojo a la sinfonía de tres chocolates en salsa de frambuesas y su sorbete. Para empezar que el arreglo del postre en el plato me encantó, parecía una pintura y de sabor, qué les digo, buenísimo. Además me encanta la combinación de las frambuesas con el chocolate, me parece tan, tan, provocador.

Sinfonía de tres chocolates en salsa de frambuesas y su sorbete
Sinfonía de tres chocolates en salsa de frambuesas y su sorbete

Y como mi esposo es muy clásico, pidió Los clásicos crepes suzette y helado de vainilla casero. Nada que decirles, no se podía esperar nada más estando en un hotel clásico en un restaurante clásico. Todo como debe ser, incluso el helado de vainilla resultó ser helado de verdad, ya ven que a veces te ponen helados industriales, que no son malos, no si los comes en la playa, caminando por la calle, pero vamos, aquí no se podía esperar menos.

Crepes suzette y helado de vainilla casero
Crepes suzette y helado de vainilla casero

Les puedo decir que fue una linda experiencia, estuvimos bien atendidos, un clima acogedor, la mejor compañía del mundo…creo que me volví a enamorar, lástima que solo habíamos hecho reserva para el restaurante.

Perroquet
Dirección: Calle Los Eucaliptos 590, San Isidro
Teléfono: 611-9000
Página web: www.hotelcountry.com/es/dinning/restaurante-perroquet

 

4 thoughts on “Comiendo en Perroquet

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